Washington.- La administración de Donald Trump lanzó esta semana una nueva ronda de aranceles que afecta a decenas de países, con tasas que van desde el 10% hasta el 12.5%, dependiendo de las políticas comerciales y laborales de cada nación. Los gravámenes, presentados como respuesta a prácticas consideradas desleales, encendieron alarmas en Europa, Asia y América Latina, amenazando con reconfigurar los flujos del comercio mundial.
La Unión Europea respondió enviando a Washington una lista de productos en los que espera una rebaja de los aranceles, mientras evalúa medidas de reciprocidad. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se reunió con el representante comercial de Estados Unidos en Ciudad de México como parte de negociaciones del tratado comercial entre ambas naciones, logrando que más del 80% de las exportaciones mexicanas queden exentas de los nuevos gravámenes.
Canadá anunció que evalúa todas las opciones disponibles ante la escalada arancelaria, mientras que economías como China, Japón y Corea del Sur enfrentan los gravámenes más altos, al no contar con legislación vigente que prohíba importaciones vinculadas al trabajo forzoso. La medida generó quejas ante la Organización Mundial del Comercio y motivó demandas judiciales de pequeños empresarios en el propio territorio estadounidense.
Los analistas advierten que la escalada arancelaria podría frenar el crecimiento del comercio mundial, afectar los mercados financieros y generar inflación importada en economías emergentes que dependen en gran medida de sus relaciones con el mercado norteamericano. El impacto sobre los precios al consumidor se anticipa como el efecto más inmediato y visible para la ciudadanía.

