Lima, Perú.— La visita de León XIV a Perú tiene un peso simbólico particular que va más allá del protocolo apostólico. El pontífice desarrolló una parte importante de su labor pastoral en ese país durante los años en que era sacerdote y obispo, y fue precisamente en Perú donde obtuvo la ciudadanía. Ese vínculo profundo con la nación andina convierte este regreso en algo más que una visita oficial: es el reencuentro de un pastor con la tierra y la gente que marcaron su vocación.
La llegada del Papa en noviembre será la primera visita de un pontífice a Perú desde que Juan Pablo II visitó el país en 1985 y en 1988. Millones de fieles peruanos y de toda la región esperan el acontecimiento con una devoción que se ha ido intensificando desde que León XIV fue elegido como sucesor de Pedro el año pasado.

