Caracas.– Un equipo de especialistas del Departamento de Energía de Estados Unidos realizó una evaluación técnica de la principal central hidroeléctrica de Venezuela con el objetivo de establecer una hoja de ruta para la modernización del sistema eléctrico del país.
La información fue dada a conocer por el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, quien explicó que la iniciativa forma parte de los esfuerzos para respaldar la recuperación económica venezolana, dentro del plan impulsado por la administración del presidente Donald Trump.
De acuerdo con la Embajada estadounidense, la inspección se desarrolló con el respaldo del Departamento de Estado y en coordinación con el Ministerio de Energía Eléctrica de Venezuela y la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec). La representación diplomática compartió imágenes del recorrido técnico, aunque no ofreció detalles sobre los resultados preliminares del diagnóstico.
La evaluación coincide con el anuncio realizado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien llamó a la población a racionalizar el consumo de agua y electricidad debido a los efectos del fenómeno climático conocido como el “Súperniño”.
Rodríguez informó además que el Gobierno busca incorporar 4,800 megavatios adicionales al sistema eléctrico antes de finalizar el año, mediante proyectos de generación termoeléctrica y acuerdos con empresas como GE Vernova e IMPSA.
Las autoridades también señalaron que el doble terremoto registrado el pasado 24 de junio provocó daños en líneas de transmisión, torres eléctricas y en la planta termoeléctrica Termocarabobo, que generaba unos 600 megavatios. Según explicó la funcionaria, ya se ha recuperado la mitad de esa capacidad y esperan restablecer por completo la generación en las próximas semanas.
Desde hace años, Venezuela enfrenta interrupciones frecuentes en el suministro eléctrico. Mientras el Gobierno atribuye la situación a las sanciones internacionales, sectores de la oposición y especialistas sostienen que los problemas responden al deterioro de la infraestructura, la falta de mantenimiento y la corrupción acumulada en el sistema energético.

