Santo Domingo.– Las autoridades dominicanas pondrán a prueba el próximo martes 8 de septiembre la capacidad de respuesta del país ante un terremoto, mediante un simulacro nacional de evacuación que comenzará a las 10:00 de la mañana.
La jornada involucrará a instituciones públicas y privadas, centros educativos, empresas, comunidades y familias, con el propósito de comprobar qué tan preparados están los distintos sectores para actuar ante una emergencia sísmica.
El director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), Edwin Olivares, explicó que durante el ejercicio serán utilizados distintos mecanismos de alerta, entre ellos sirenas, silbatos y altavoces.
También será puesto a prueba el sistema CERBROCAP, mediante el cual se enviarán mensajes de alerta directamente a los teléfonos celulares como parte del protocolo de respuesta.
Más allá de practicar la evacuación de edificios, el simulacro busca revisar los procedimientos de comunicación, coordinación y actuación entre las instituciones que tendrían responsabilidad durante una emergencia real.
“Los sismos no avisan, la preparación comienza antes”, expresó Olivares durante una rueda de prensa en el Palacio Nacional.
Las autoridades llamaron a la población a integrarse a la jornada. De acuerdo con el director del COE, alrededor de tres millones de personas participaron en el simulacro nacional realizado el año pasado.
El ministro Administrativo de la Presidencia, Andrés Bautista, señaló que estos ejercicios buscan reducir la improvisación y lograr que la ciudadanía pueda responder de manera rápida y organizada ante un terremoto.
Mientras, el ministro de Trabajo, Eddie Olivares, informó que se realizan coordinaciones con el sector empresarial para incrementar la participación de compañías y trabajadores.
Como parte de las actividades previas, el Gobierno realizará el lunes 7 de septiembre, a las 11:20 de la mañana, una jornada de oración y acción de gracias en el Palacio Nacional, con representantes de iglesias católicas y evangélicas.
El simulacro permitirá además detectar posibles fallas en los mecanismos existentes y establecer mejoras para fortalecer la capacidad de respuesta ante una eventual emergencia sísmica.

